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Averiguación para investigar el escándalo de la sangre contaminada en el Reino Unido

El gobierno del Reino Unido (RU) anunció que abrirá una nueva averiguación para investigar el escándalo de la sangre contaminada ocurrido principalmente durante las décadas de los años setenta y ochenta. A raíz del mismo, aproximadamente 7,500 personas fueron contagiadas con hepatitis C, el VIH y otros virus transportados por la sangre, y ocurrieron más de 2,400 decesos. Dado que durante ese periodo los pacientes con hemofilia y otros trastornos de la coagulación usaban habitualmente productos de tratamiento fabricados a partir de donaciones de sangre, la comunidad de trastornos de la coagulación en particular resultó gravemente afectada por la tragedia. Ha habido dos averiguaciones anteriores: El Informe Archer en 2007, y la averiguación Penrose en Escocia, en 2015, pero miembros del Parlamento Británico y defensores de los pacientes aseveraron que es necesaria una nueva averiguación dado que las indagaciones anteriores no fueron suficientemente minuciosas, no exigieron testimonios del gobierno, y no impartieron justicia para las víctimas.

Debido a que antes de 1990 la sangre no se sometía a pruebas de detección de virus, muchas personas que en los años setenta y ochenta recibieron donaciones de sangre o productos fabricados a partir de éstas resultaron infectadas con hepatitis, el VIH y otras enfermedades virales. Esta tragedia tuvo muchas causas, entre ellas el hecho de que el RU importó sangre de Estados Unidos, que a menudo era donada por personas consideradas de alto riesgo, tales como presos que vendían su sangre. El hecho de que la comunidad no haya sido adecuadamente informada de la situación, y de que quienes fueron infectados con un virus no siempre fueron informados sobre su infección durante meses o años, aunado a una falta de transparencia generalizada, han llevado a muchos a creer que hubo algún tipo de encubrimiento. Theresa May, la actual primera ministra británica, ha calificado al escándalo de la sangre contaminada como “una espantosa tragedia que sencillamente nunca debería haber ocurrido”.

El objetivo de la averiguación es indagar las causas del escándalo y determinar qué otras medidas podrían tomarse. Todavía queda por establecerse la manera exacta en la que se efectuará la investigación, y si esta podría desembocar en acusaciones. Las personas afectadas por el escándalo han recibido cierto apoyo monetario, pero ninguna compensación. No ha habido admisión de culpabilidad por parte de ninguna organización. Muchos de los afectados señalan que el retraso de 30 años es demasiado largo dada la gravedad de los acontecimientos, y dado el hecho de que en otros países las indagaciones se completaron hace más de una década. Andy Burnham, anterior secretario de estado del RU para la salud, quien impulsó la campaña para una nueva averiguación, afirmó que el anuncio constituía un “importante avance” que las personas afectadas por el escándalo han esperado demasiado tiempo.

Liz Carroll, directora ejecutiva de La Sociedad de Hemofilia, declaró: “Durante décadas las personas con trastornos de la coagulación y sus familiares han buscado la verdad. En su lugar, el gobierno les informó que no se habían cometido errores y repetidamente se rehusó a reconocer las evidencias de negligencia y su posterior encubrimiento. Por fin tendrán la oportunidad de ver que se haga justicia. No obstante, la averiguación no debería encabezarla el Departamento de Salud como se ha propuesto. Hago un llamado (al Primer Ministro) para que se asegure de que esta investigación se asigne a otro departamento.”

Fuentes:
BBC: www.bbc.com/news/health-40566761
The Telegraph: www.telegraph.co.uk/news/2017/07/11/prime-minister-announces-inquiry-contaminated-blood-scandal/
Independent: www.independent.co.uk/news/uk/politics/contaminated-blood-scandal-theresa-may-inquiry-jeremy-hunt-2017-a7835166.html