WFH NETWORK

Barrera para el acceso a tratamientos de vanguardia contra la hepatitis C

Nuevos medicamentos develados durante los últimos dos años han revolucionado el tratamiento contra el virus de la hepatitis C (VHC) y han mejorado considerablemente las posibilidades de cura para los pacientes. El desafío ahora es hacer llegar estos medicamentos preservadores de la vida a quienes los necesitan.

A escala mundial, 150 millones de personas padecen infección crónica por hepatitis C, y más de 700,000 mueren cada año por enfermedades hepáticas relacionadas con el VHC, de acuerdo con la Alianza Mundial contra la Hepatitis. La infección es sumamente común en personas con trastornos de la coagulación. Hasta 90 por ciento de las personas que utilizaron concentrados de factor de coagulación durante los años ochenta estuvieron expuestas al VHC a través de productos contaminados. La transmisión del virus sigue siendo posible en lugares del mundo en los que todavía se utilizan hemoderivados no sometidos a tratamiento de inactivación viral. El profesor Michael Makris, quien encabeza el proyecto europeo de supervisión de la seguridad para la hemofilia (EUHASS por sus siglas en inglés), informa que desde el 2008, cuando arrancó el proyecto, la hepatitis C ha sido la principal causa de muerte y de acontecimientos adversos en personas con hemofilia en toda Europa.

Antes de que se otorgara la aprobación para el primer medicamento de nueva generación contra el VHC a finales del 2013, el tratamiento contra la hepatitis C era prolongado, conllevaba muchos efectos secundarios y presentaba tasas de éxito variables, en algunos casos de tan solo 40 por ciento. Actualmente, con cerca de seis productos antivirales de acción directa en el mercado, la gran mayoría de los pacientes se está curando con regímenes sin interferón, de entre 12 y 24 semanas de duración (en comparación con 48 semanas), y con relativamente pocos efectos secundarios. Mientras que anteriormente el mayor desafío en el caso del VHC era la falta de opciones de tratamiento, actualmente los pacientes enfrentan un problema muy diferente: acceso al tratamiento. Desafortunadamente, este no es un problema nuevo para la comunidad de hemofilia. Como en el caso de los concentrados de factor de coagulación, el elevado costo de los nuevos medicamentos contra el VHC implica que la mayoría de los pacientes no tiene acceso a ellos.

Mientras que el tratamiento tradicional a base de una combinación de interferón y ribavirina cuesta entre 12,000 y 22,000 dólares estadounidenses (USD), el precio de las nuevas terapias contra la hepatitis C es considerablemente mayor: entre 65,000 y 95,000 USD por ciclo. No es fácil argumentar contra la rentabilidad de los medicamentos, incluso a estos precios, porque siguen siendo menos costosos que pagar hospitalizaciones, tratamientos oncológicos, trasplantes hepáticos y otros gastos con frecuencia relacionados con la infección por VHC no controlada. Esto, a su vez, sigue siendo una considerable carga para cualquier sistema de salud, dada la proporción de la población afectada por el VHC.

Como resultado de lo anterior, estos nuevos medicamentos sencillamente no están disponibles en muchos países. En otros países, el acceso está limitado a pacientes con enfermedad hepática grave o cirrosis de fase terminal; y solamente en unos cuantos lugares todos los pacientes con VHC tienen acceso al tratamiento. “En muchos países europeos, la solución ha sido priorizar a quienes más necesitan el medicamento y luego ampliarlo a otros grupos”, sostiene Declan Noone, de la Sociedad Irlandesa de Hemofilia. “Gracias a una considerable competencia en el mercado y mediante acuerdos de precios con los fabricantes, la ampliación a otros pacientes ahora ocurre con más celeridad de lo que habíamos anticipado, lo cual es una gran noticia para ellos. Este es el momento para que las organizaciones de pacientes trabajen de manera coherente a escala nacional a fin de abogar por una mejor organización de la atención y acceso al tratamiento.”

Hace cinco años, el gobierno escocés hizo del tratamiento contra la hepatitis C una prioridad y ahora está cerca de quedarse sin pacientes a quienes administrarlo. En Canadá, según el acuerdo conciliatorio sobre la hepatitis C, todas las personas con hemofilia tienen derecho a recibir tratamiento, independientemente de la fase en la que se encuentre su enfermedad hepática. Egipto, que tiene la mayor tasa de prevalencia de hepatitis C en el mundo, suscribió un acuerdo con un fabricante para adquirir su nuevo medicamento contra el VHC con un descuento del 99 por ciento, en comparación con el precio estadounidense. De este modo, para el 2015 más de 130,000 pacientes habían recibido tratamiento. Si bien estos casos no constituyen la norma, las organizaciones de pacientes con hemofilia pueden ver estos ejemplos como algo de lo que es posible lograr al abogar por acceso a estos medicamentos preservadores de la vida.

¿Qué pueden hacer las organizaciones de pacientes?

Conocer más acerca de los medicamentos disponibles, su costo y los retos relacionados con el acceso a los mismos.

Recolectar información sobre la tasa de infección por VHC entre la comunidad de trastornos de la coagulación y su nivel de acceso a la atención.

Establecer una meta a fin de mejorar el acceso al tratamiento y lanzar una campaña de cabildeo.

Comunicarse con organizaciones dedicadas a la hepatitis en su país o región y explorar las posibilidades de trabajar juntas para alcanzar sus metas comunes.

SI los pacientes tuvieran acceso a los nuevos medicamentos, ofrecer información y apoyo a fin de ayudarlos a preparase para el tratamiento.