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Félix Abener Flores Oliva, en sus propias palabras

Desde el 2015, el Programa de ayuda humanitaria de la Federación Mundial de Hemofilia (FMH) ha enviado cerca de 7.3 millones de unidades internacionales (UI) de productos donados a Honduras, y más de 4.25 millones de UI de factor se enviaron a ese país tan solo en 2019. Gracias a estas donaciones, miles de personas con un trastorno de la coagulación en esta nación de América Central han podido disfrutar de una mejor calidad de vida.

El siguiente recuento es un artículo que un miembro de la comunidad mundial de trastornos de la coagulación escribió a la FMH. En él, Félix Abener Flores Oliva, de Honduras, comparte su historia:

Félix Abener Flores Oliva

Nací el 21 de diciembre de 1997, en Puerto Lémpira, Honduras. A los seis meses de edad, mientras dormía en una hamaca, me caí al suelo y me pegué en la cabeza. Inmediatamente me llevaron al hospital de Puerto Lémpira, pero los médicos no pudieron controlar mi hemorragia (y no me hicieron pruebas de detección de la hemofilia sino hasta seis años después). Enseguida me transfirieron al hospital Atlántida durante tres meses, donde me cauterizaron una vena y me sometieron a tres operaciones en la frente. De acuerdo con mis padres, fue un proceso muy duro y triste.

No fue sino hasta que tenía seis años cuando me diagnosticaron hemofilia. Les tomó mucho tiempo a los médicos hacer el diagnóstico porque la hemofilia no era bien conocida en Honduras y faltaba el equipo adecuado en el hospital. De hecho, estuvieron a punto de transferirme a Costa Rica, donde estaban mejor equipados.

Luego de mi diagnóstico empecé a recibir tratamiento con plasma, pero tuve muchas y dolorosas hemorragias y sufrí mucho. Afortunadamente, la Fundación de Hemofilia de Honduras empezó a ayudarme. Me proporcionaron factor de manera más regular y mi calidad de vida empezó a mejorar.

Algunas veces sigo teniendo complicaciones causadas por la hemofilia. Por ejemplo, con frecuencia tengo problemas con mi rodilla. Pero trato de no darle mucha importancia. Afortunadamente, tener acceso al factor me ayuda mucho porque mejoro rápidamente. Sigo luchando y trato de mantenerme positivo a pesar de la adversidad que he enfrentado, porque quiero ser un ejemplo para otros jóvenes que padecen un trastorno de la coagulación y porque quiero apoyar a mis padres que lucharon tanto por mí.

El texto anterior se editó con fines de claridad.

Si desea leer otros artículos escritos por personas que se han beneficiado con las donaciones enviadas por el Programa de ayuda humanitaria de la FMH haga clic aquí.

Acerca del Programa de ayuda humanitaria de la FMH

El amplio Programa de ayuda humanitaria de la FMH mejora la falta de acceso al cuidado y tratamiento brindando el tan necesitado apoyo a las personas con trastornos de la coagulación hereditarios en los países en vías de desarrollo. Al brindar a los pacientes un flujo de donaciones de ayuda humanitaria más predecible y sostenible, el Programa de ayuda humanitaria de la FMH permite que los pacientes tengan acceso constante y seguro al tratamiento y cuidado. Nada de esto sería posible sin el generoso aporte de Sanofi Genzyme y Sobi, nuestros contribuyentes visionarios y fundadores; Bayer, nuestro contribuyente visionario; Grifols y Roche, nuestros contribuyentes líderes y CSL Behring, nuestro contribuyente. Si desea conocer más acerca del Programa de ayuda comunitaria de la FMH, visite: www.tratamientoparatodos.org