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Recordando a una generación perdida

Hace más de treinta años, la comunidad mundial de trastornos de la coagulación enfrentó una tragedia que dejó una huella indeleble en las vidas de muchas personas que resultaron afectadas por problemas de salud crónicos.

A principios de los años ochenta, el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) contaminó el suministro de sangre y, a su vez, muchas personas con hemofilia desarrollaron el síndrome de la inmunodeficiencia adquirida (sida), y contrajeron la hepatitis C.

Antes de que esto ocurriera había surgido un sentido de optimismo respecto a la atención de la hemofilia. Las esperanzas de la disponibilidad de tratamientos nuevos y eficaces terminaron a medida que los suministros de sangre donada de un número cada vez mayor de países resultaron contaminados con el VIH. En todo el mundo, decenas de miles de personas con hemofilia contrajeron el VIH y la hepatitis C a partir de sus productos de tratamiento. Desde la ocurrencia de esta crisis se han realizado grandes esfuerzos para monitorear los suministros de sangre donada a fin de garantizar la seguridad y la protección de los productos de tratamiento mediante pruebas de detección a donantes, pruebas a lotes de plasma, y la implementación de etapas de fabricación para eliminar o inactivar virus.

A escala mundial continúan las labores de cabildeo a fin de lograr justicia para quienes fallecieron y para quienes siguen enfrentando múltiples dificultades debido a esta tragedia. Alrededor del mundo, muchos países han realizado investigaciones, organizado ceremonias, aprobado legislación y establecido organizaciones a fin de proteger a las generaciones futuras.

Recientemente, el pasado mes de noviembre, la Asociación Francesa de Hemofilia (AFH) organizó una ceremonia para conmemorar 30 años desde que la crisis de la sangre contaminada afectó a Francia. Junto con la ministra francesa de salud, Marisol Touraine, la AFH reafirmó su determinación de no dejar que esto vuelva a ocurrir.

La comunidad mundial de trastornos de la coagulación continuará asegurándose de que este capítulo de nuestra historia no se olvide. Frank Schnabel, el fundador de la FMH, fue una de las víctimas de esta crisis. Su reafirmación al reflexionar sobre lo ocurrido sigue siendo fuente de inspiración: “Vamos a salir victoriosos”.