WFH NETWORK

Un nuevo e interesante aspecto del sistema de coagulación

Ya conocemos todos los elementos del sistema de coagulación, ¿cierto? La trombina es una enzima clave en el sistema que controla la formación de coágulos; poca o demasiada trombina puede generar ya sea una trombosis o una hemorragia.

Durante la plenaria médica titulada “Repensar los sucesos del proceso hemostático: El papel del factor V y el TFPI”, que formó parte del Congreso Mundial 2016 de la FMH, Rodney Camire, del Hospital Infantil de Filadelfia, Estados Unidos, explicó que varios inhibidores generados a través de las rutas de coagulación intrínseca y extrínseca, que afectan al factor Xa y a la protrombinasa misma, inciden en la regulación de la trombina. “Al frenar a los inhibidores se puede controlar la trombina”, afirmó.

Camire compartió su experiencia con cientos de asistentes y explicó que “de algunas maneras, el FV es muy similar al FVIII y debe ser procesado en sitios específicos”. No obstante, agregó, el FV es un procofactor que requiere activación proteolítica incluyendo la eliminación del dominio B. Señaló que un paso importante en la generación de trombina es la activación del FV a FVa. Existe una amplia creencia de que uno de los papeles del dominio B es bloquear la actividad del procofactor FV.

Camire y su equipo de investigación estudiaron la manera en la que las dos regiones del dominio B, la región básica (RB) y la región acídica (RA), contribuyen a mantener la molécula en este estado inactivo. No obstante, descubrieron que existe un discreto segmento del dominio B que desempeña una función autoinhibidora esencial que mantiene al FV como procofactor. “La eliminación de esta región es la fuerza impulsora para desvelar un sitio de unión de elevada afinidad para el FVa”, explicó. Camire afirmó que algunas serpientes australianas tienen una forma única de FV en su veneno que carece de estas secuencias inhibidoras, de modo que crean un cofactor procoagulante activo.

El inhibidor de la ruta del factor tisular (tissue factor pathway inhibitor o TFPI por sus siglas en inglés) normalmente existe en dos variantes en la sangre: TFPIα and TFPIβ. El TFPI se une al FV en el plasma, pero no tiene afinidad con el FVa. “Existen de dos a tres tipos diferentes de FV que se generan durante el inicio de la coagulación y que son sensibles al TFPIα”, explicó Camire.

Camire también afirmó que se ha informado de nuevas formas fisiológicas del FV. Citando una investigación del este de Texas (EE. UU.), describió a una familia de personas con un trastorno de la coagulación moderadamente grave que presentaba una mutación en el exón 13 del FV, la cual afecta el corte y empalme de su transcripción. La forma resultante del FV esencialmente carece de gran parte del dominio B, incluso la RB, pero conserva la RA. Conocido como FV corto, se ha demostrado que esta forma de FV se une al TFPIα. Se demostró que estos pacientes tienen una concentración fisiológica de TFPIα 10 veces mayor a la normal. Lo anterior, junto con otras investigaciones, ha generado la hipótesis de que el TFPIα altera la función de diferentes formas del FVa, lo que a su vez incide en la generación de trombina. Actualmente este es un objetivo terapéutico para el tratamiento de la hemofilia.

Camire concluyó explicando que las pruebas sugieren que bloqueando la función del TFPI y la inhibición de la activación del FV podría mejorarse la coagulación. “Los anticuerpos enfocados al TFPI se están sometiendo a pruebas clínicas. Secuencias específicas del dominio B del FV constituyen elementos autoinhibidores clave, encargados de mantener al FV como un procofactor. Desmantelar estas secuencias causa la activación del FV.